Luego de un proceso afiebrado, debido a la necesidad de leer literatura, que duró casi un día, he concluido la lectura de La Perla. Aunque en la lista de mis lecturas se hallaba muy lejos y no le tocaba su turno todavía "la canción de la perla" se unió a "la canción de mi necesidad" y, en medio de todos los deberes, le hice su espacio. Decisión lectora que tuvo excelentes resultados. La edición de La Perla que compré pertenece a la colección Grandes de la Literatura de Editores Mexicanos Unidos. Aunque en la portada promete un prólogo con la vida y obra del autor, esto no se cumple pues tal prólogo es sustituido con una breve introducción de media cuartilla con un resumen de la novela. No obstante, debo reconocer que una de las bondades de la edición es su precio de tan solo 35 pesos; pagar tan poco por una obra tan buena y que seguramente seguirá siendo parte del canon de la literatura por mucho tiempo, pues qué se puede decir. Bienvenidas más ediciones como ésta...
Hace poco me invitaron a participar en un libro en donde se compilaron testimonios de autores y autoras sobre su experiencia y formación lectora. Gracias al librero y editor Raúl Pérez Rojas, quien me animó a participar (tres días antes del cierre de la convocatoria, así es esto). Acá va el textito que aporté. Escritura, literatura y vida Las mil y una noches es el libro al que le debo mi vocación por la literatura. Creo haber tenido entre seis o siete años cuando, por primera vez, me adentré en sus páginas. El volumen lo consulté en la biblioteca pública Ignacio Zaragoza, muy cercana al conjunto habitacional en donde vivíamos. El recuerdo viene a mi memoria, apenas vago, pero la impresión que guardo de aquella experiencia es muy profunda. Apenas llevaría algunas hojas revisadas cuando una de mis hermanas mayores me llamó para irnos de regreso a casa. Andábamos de paseo rutinario, un poco como niñas salvajes, por las calles del centro de la ciudad, libres de nuestros padres por u...
¿Qué hay que hacer? Presentar una instancia y adjuntar el curriculum. Sea cual fuere el tiempo de una vida el curriculum debe ser breve. Se ruega ser conciso y seleccionar los datos, convertir paisajes en direcciones y recuerdos confusos en fechas concretas. De todos los amores basta con el conyugal, los hijos: sólo los nacidos. Importa quién te conoce, no a quiénes conozcas. Viajes, sólo al extranjero. Militancia en qué, pero no por qué. Condecoraciones sin mencionar a qué méritos. Escribe como si jamás hubieras dialogado contigo mismo y hubieras impuesto entre tú y tú la debida distancia. Deja en blanco perros, gatos y pájaros, bagatelas cargadas de recuerdos, amigos y sueños. Importa el precio, no el valor. Interesa el título, no el contenido. El número del calzado, no hacia dónde va quien se supone que eres. Adjuntar una fotografía con la oreja visible: lo que cuenta es su form...